La Enuresis nocturna es el término médico que se utiliza para definir la incontinencia urinaria que afecta al niño durante la noche. El niño puede tener dificultades para reconocer cuando su vejiga está llena, incluso estando despierto, por lo que puede orinarse involuntariamente en cualquier momento del día o de la noche. La enuresis nocturna ocurre solo  cuando el niño moja la cama durante sus horas de sueño; cuando el niño se orina durante el día se trata de enuresis diurna y son dos condiciones muy diferentes.

La enuresis nocturna se presenta en niños pequeños; aproximadamente 1 de cada 10 niños de 5 años presenta esta condición y 2 de cada 100 adolescentes de 15 años también la padecen (cifras de la OMS al año 2018). La micción no intencional e inconsciente durante la noche es una etapa normal del desarrollo del niño; por lo tanto no se debe considerar un aprendizaje fallido del uso del baño. Cada niño madura y desarrolla su control de esfínteres a su propio ritmo. Pocos niños logran controlar la micción nocturna antes de los 3 años. La gran mayoría de los niños aprenden a hacerlo entre los 3 y los 7 años aproximadamente. Los padres durante esta etapa deben ser pacientes y comprensivos y sobre todo no presionar al niño para que logre hacer control de esfínteres antes de que esté preparado para ello.

CAUSAS PRINCIPALES DE ENURESIS

En la mayoría de los casos la enuresis nocturna ocurre porque el niño duerme profundamente y no se despierta cuando su vejiga está llena. A menudo, la tendencia a mojar la cama tiene un gran componente hereditario. En casos muy raros la diabetes tipo 1 o defectos del tracto urinario pueden ser su causa. Sin embargo, estas afecciones no solo causan enuresis nocturna sino también síntomas diurnos y deben ser diagnosticados por el pediatra.

Los problemas emocionales y de conducta; como la ansiedad, cambio de domicilio, cambio de colegio, divorcio de los padres o el nacimiento de un nuevo bebe pueden ocasionar que se presente esta condición.

ALGUNAS PAUTAS CONDUCTUALES PARA AYUDAR AL NIÑO CON  ENURESIS

  • En ningún momento y bajo ninguna circunstancia se debe humillar al niño; simplemente se debe explicar que se trata de un retraso en la maduración corporal y que es ajeno a su voluntad.
  • Generar un ambiente positivo durante el tratamiento que recomiende el pediatra o el terapeuta siempre es aconsejable
  • Se debe explicar al niño que el mayor consumo de líquidos lo puede hacer durante el día y disminuir su consumo después de las 7 pm.
  • Proporcionar un diario en donde el niño debe anotar las noches secas y las noches húmedas; así como la ingesta de todos los líquidos que consuma en el día.
  • Es aconsejable establecer un horario miccional que facilite al niño el control voluntario vaciando la vejiga en periodos regulares de tiempo.
  • Fomentar la higiene, cambiar la ropa mojada suele ser de gran ayuda; se debe evitar de nuevo el uso de pañales a no ser que el caso sea demasiado especial.
  • Los padres deben valorar y premiar los logros obtenidos de las noches secas
  • Hacer seguimiento en consulta con el pediatra durante todo el tratamiento

ALGUNAS PAUTAS PARA LOS PADRES

  • Es importante informarse sobre esta condición; la enuresis no depende de la voluntad del niño; más bien se trata de un retardo para alcanzar el control de la micción y así se le debe explicar al menor. No hay cabida a reproches, castigos, burlas o comparaciones. Cada niño lo hace a su ritmo
  • No volver a poner pañales al niño; puesto que al no sentirse mojado se relajara y el problema se seguirá presentando por más tiempo
  • No restringir al niño el consumo de líquidos durante el día; además de ser molesto e innecesario. Esto le privara de las sensaciones y mecanismos necesarios para el control adecuado de esfínteres.
  • No levantar al niño por la noche para que orine ya que el momento en el que se le levanta no coincidirá con la sensación de vejiga llena; por lo tanto será un esfuerzo inútil y no se lograra que el niño aprenda el reflejo de la micción (vejiga llena)
  • El niño debe cooperar cambiando las sabanas mojadas y cambiando la ropa de cama. Esto se debe hacer con mucha delicadeza y en ningún momento hacerlo con el objeto de que el niño sienta pena por haberse orinado en la cama
  • No trasmita al niño su preocupación por su problema, se debe asesorar y seguir las indicaciones y recomendaciones.

Finalmente el problema de la enuresis nocturna  no es eterno; el niño debe entender que es una condición normal de su cuerpo y que hay niños que tardan más que otros en tener control de esfínteres. Si el niño tiene 4 años o más pida que le de ideas a los padres sobre cómo podría  controlar este problema; involucrar al niño en el desarrollo de soluciones suele ser una buena alternativa. Este apoyo ayuda al niño a controlar el estrés y una interconsulta con un psicólogo infantil puede ayudar a manejar la ansiedad que genera dicho problema.

Articulo elaborado por Leonel Baskin- Pediatra para el sitio web kids health 2018